Rodín en el Castillo

En uno de los corazones más bulliciosos de Pamplona, la Plaza del Castillo, se encuentra por unos días una exposición abierta al aire libre con siete esculturas de Auguste Rodin. Entre ellas destaca por encima de todas el Pensador. Sin embargo, las otras 6 esculturas restantes no menos importantes, conforman el conjunto del Monumento a los burgueses de Calais.

A finales del siglo XIX el Impresionismo se impuso en Europa, un movimiento principalmente pictórico que ejerció una profunda influencia en la escultura. Se propuso renovar los ideales de la escultura, alejándola de los modelos clásicos y del Naturalismo. Algunos escultores introdujeron las sensaciones lumínicas a través de la renovación de las técnicas, explotando las posibilidades del material y estudiando los efectos de lo inacabado, técnica que ya había iniciado Miguel Ángel.

“El verdadero artista expresa siempre lo que piensa, aún a riesgo de hacer tambalear todos los prejuicios establecidos” Auguste Rodin

El Pensador

Esta figura se ha transformado en un símbolo de la obra completa de Rodin. Originalmente colocada en el centro del arquitrabe de la Puerta del Infierno, esta figura estuvo pensada para ser Dante el cual domina la turba de los condenados llevados hacia el abismo. Encarna al hombre reflexionando sobre su destino, y al creador sobre su creación. Sentado sobre una roca, el poeta contempla las almas del infierno.

Poco después, Dante se dejó caer en una dimensión más universal de la figura. Para el público, el Pensador se convirtió en un ícono del hombre meditando acerca de su destino y preparándose para la acción.

Es una forma cerrada que concentra un gran poder interno y potente; transmite espiritualidad y pasividad, soledad y preocupación. Esto resulta en contraposición con lo explosivo de la forma, que tiene mucha vida y movimiento. El artista logra de una manera extraordinaria resumir lo interno y psicológico, y la vibración de la materia con respecto a la luz.

    

“Figuraos las formas como si apuntaran hacia vosotros. Toda vida surge de un centro, luego germina y se expande de adentro hacia afuera. Del mismo modo, en toda bella escultura, se adivina siempre una potente impulsión interior…”. Auguste Rodin

Consigue que el espectador consiga introducirse en un diálogo con la escultura ¿que estará pensando? ¡Le preocupará algo! ¿Y tendrá solución? Que termina en un propio monologo interno sobre aquello que te ronda por esa cabecita. Tus sueños, tus miedos, retos e ilusiones.

La historia de los burgueses de Calais

En el siglo XIV, inmersos en la cruenta guerra que enfrentó durante décadas a las grandes potencias europeas Francia e Inglaterra, el rey Eduardo III tras varios intentos fracasados de tomar el puerto francés de Calais tomó la decisión de dejar morir de hambre a los habitantes de la ciudad.

       

El alcalde de Calais ofreció al rey inglés la capitulación de la ciudad con la condición de que los habitantes pudieran salir libres. El rey Eduardo se negó, indignado de que una ciudad que estaba a punto de caer, hombres y dinero, se atreviera a imponer condiciones. Finalmente aconsejado por sus hombres, el rey se ofreció a respetar la vida de los pobladores de la ciudad si seis hombres notables de la ciudad, en su lugar, se rindieran ante él, junto con las llaves de la ciudad, vestidos en camisón y con una soga amarrada a sus cuellos.

       

Los ingleses llevaron a los hombres frente a la tienda del rey Eduardo donde cayeron de rodillas y le pasaron las llaves de la ciudad.

                          

El Artista

Francois Auguste-René Rodin, escultor francés, que dotó a su trabajo de una gran fuerza psicológica expresada a través del modelado y la textura. Considerado como uno de los escultores más importantes del siglo XIX y principios del XX. Nació en París en 1840, en el seno de una modesta familia.

En 1875 viajó a Italia, lo que le marcaría durante toda su obra. Atraído por el tratamiento del movimiento y la acción muscular en las obras de los escultores del renacimiento Donatello y Miguel Ángel. Para este escultor, la belleza en el arte residía en una representación del estado interior, y para conseguirlo distorsionaba sutilmente la anatomía. Su escultura, en bronce y mármol, se divide en dos estilos. El estilo más característico de su obra revela una dureza deliberada en la forma y un cuidadoso modelado de la textura, el otro está marcado por una superficie pulida y la delicadeza de la forma.

“Yo no soy un soñador, soy un matemático. Mi escultura es buena porque es geométrica. No niego que hay exaltación en mis obras, pero es porque hay en ellas verdad. Esa exaltación no está en mí, sino en la naturaleza en movimiento”. Auguste Rodin.

Una visita imprescindible para estos días en Pamplona

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Acerca de Ana Jordán

Arquitecta Técnica _ Ingeniera de edificación _ Jefa de Obra
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Una respuesta a Rodín en el Castillo

  1. María Tapia dijo:

    Si estuviera por ahí seguro que ya hubiera pisado la plaza ;)

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