Ande o no ande…

“LA MAYOR ESTACIÓN DE EUROPA DESPUÉS DE LEIPZIG”. Así se presentaba la colosal estación internacional perdida entre las montañas destinada a convertirse en puente entre la España de Alfonso XIII y Europa. Porque, debemos admitirlo, somos fanfarrones y nos gusta lo mejor.

Demasiado grande para ser práctica, demasiado bonita para ser derruida, demasiado mítica para ser modificada. Como una LC4 de Le Corbusier tapizada en piel de potro que decora un saloncito dándole “estilo”, hoy la estación espera.

El proyecto había comenzado ya a principios del S.XX con importantes trabajos de ingeniería que abrían el camino entre montañas. Sin embargo, la estación no sería inaugurada hasta 1928. El enorme edificio de tres plantas, medía 241 metros de largo y contaba con un amplio vestíbulo central, un paso subterráneo de acceso para que los viajeros pudieran cambiar de tren, 75 puertas de acceso a andenes a cada lado, más de 300 ventanas y de 150 puertas… En los extremos se instaló la zona aduanera, la comisaría de policía, el departamento de Correos y Telégrafos y el grandioso Hotel Internacional. Todo un alarde constructivo de estilo beaux-arts.

pérgola andénDespués, con el auge del fascismo en Europa, se convirtió en punto de envío de wolframio gallego al régimen de Hitler y lugar de llegada del llamado “oro nazi”. Así, los más románticos imaginaron historias de espías y maquis, la Gestapo y la Resistencia, Herr Kommander vs Jean Moulin… Hasta que finalmente en los 70 la línea quedó cortada por el desinterés francés y poco a poco, la estación fue cayendo en desuso. Otra gran inversión infrautilizada.

Ante el progresivo deterioro del edificio y la falta de fondos públicos para su rehabilitación, la Administración aceptó un proyecto privado demasiado optimista que la convertía en hotel de lujo. De nuevo, un proyecto desproporcionado para este pequeño municipio. Las obras, que comenzaron reformando sus cubiertas y “limpiando” los interiores de forma poco respetuosa, tuvieron que ser abandonadas al poco tiempo por diferencias legales.

proyecto de rehabilitación

Hoy en día la estación permanece vallada y cerrada al público, siendo utilizada únicamente como escenario de películas, cortos y sentimentales vídeos que dibujan un excitante pasado (De tu ventana a la mía, En manos de la mujer madura, Canfranc 1945, Lo saben los bosques, La dama olvidada…) aunque es Doctor Zhivago (1965) la película que más leyendas ha generado en torno a esta estación. Es verdad que David Lean grabó en España (Soria, Granada, Madrid), pero jamás pasó por Canfranc. Fueron los paisajes nevados y ferroviarios que aparecían en la película los que confundieron a algunos incautos y la convirtieron erróneamente en la estación vacía más famosa del cine internacional.

Puede que alguien todavía piense que un despropósito semejante sólo podría deberse al optimismo y la fiebre constructiva de principios de siglo. Afortunadamente contamos con varios ejemplos que demuestran que el hombre es orgulloso por naturaleza. No hay más que recordar el espectacular despliegue arquitectónico llevado a cabo en Valencia con motivo de la America´s Cup, las infraestructuras creadas para la Expo de Zaragoza, o el recientemente inaugurado, y ya clausurado, centro Niemeyer en Avilés, entre muchos otros. Es curioso cómo estas grandes obras, símbolo del poder, en cierta manera momentáneo, de una comunidad y realizadas gracias a su gran esfuerzo, no favorecen finalmente a su propio bienestar. Como si de la obra colosal de una pirámide se tratase, toda una comunidad se vuelca en la creación de un hito que les dé renombre y los distinga del resto. Un hito que, lejos de mejorar su nivel de vida, solamente contribuye a ensalzar su nombre “tras la muerte”.

Todos estos edificios “estrella” permanecen a la espera, soportando inmóviles el paso de excursionistas con perros, familias curiosas, domingueros, grupos de jubilados, románticos empedernidos y arquitectos desatados con cámaras réflex, siempre dispuestos a hacer una foto indie-trendy-vintage. Y es que material…hay para todos.

Porque ya lo dice el dicho: ande o no ande… caballo grande.

Para saber más:
Página oficial del Ayuntamiento de Canfranc
Archivo de imágenes y documentos históricos                                                                 Historias de espías y “oro nazi”                                                                                         Abandono de las obras de rehabilitación

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Una respuesta a Ande o no ande…

  1. andonibgon dijo:

    ¡Muy muy bien! qué ganas de volver a verla ahora que conozco la historia…

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