Arquitectura del vino

Como ya lo hicieron en su momento las grandes firmas de moda de la mano de Renzo Piano, Sanaa, Herzog y De Meuron entre otro;  la arquitectura se ha convertido en un gran símbolo distintivo de calidad y proyección de vinos españoles. Resurgiendo como un nuevo reclamo turístico, estas impresionantes construcciones vanguardistas son dignas de ser visitadas, entremezclándose entre los viñedos como obras de arte.

En la Rioja se encuentran grandes iconos de estas bodegas. Arquitectos de prestigio mundial como Frank Ghery o Santiago Calatrava han reflexionado sobre este nuevo concepto de construcción, que donde durante años van a albergar el proceso de  vinificación de la uva mientras su reposo y maduración.

Nos dirigimos hacia Elciego, una aldea de Laguardia hasta bien entrado el s. XVI  enclavada en la Rioja Alavesa. Desde lo lejos se intuye la majestuosidad  de esas hondas de vino metálico bañando los kilométricos viñedos que lo rodean. El Hotel Marqués de Riscal de Frank Ghery se eleva brillando sobre el resto del conjunto. Éste es uno de los arquitectos contemporáneos que considera la Arquitectura como un arte, en el sentido de
que una vez terminado un edificio, éste debe ser una gran obra, como si fuese una escultura y una gran muestra de su estilo inconfundible es esta escultura al vino.

       

Recuerda en menor medida al museo Guggenheim de Bilbao, pero esta vez Gehry  jugó con los colores propios de la tierra y de la empresa que representa: titanio rosa (en alusión al vino tinto), oro (la malla que cubre las botellas de Riscal) y plata (la cápsula que cubre el tapón de corcho). Justo en el atardecer, la luz se refleja  y produce un efecto de colores único, entremezclandose  con tus pasos los tonos rosaceos haciendo ese momento especial. Regado por el cálido rojo del vino y rodeado de los viñedos con su verde vivo, como si se tratara del principio y final de todo el proceso, unido en un mismo instante del día.

   

 Tuvimos la suerte de poder estar tomando algo en la terracita del hotel y poder disfrutarlo desde su interior, ya que las visitas guiadas son a la bodega y pasan de largo. El diseño y la
decoración del mismo es aun si cabe, tratado con más cariño y detalle para la comodidad de los huéspedes.  Sigue manteniendo su entorno conseguido por un jardín de viñas entre el conjunto, integrándolo plenamente a la par como si de un mundo aparte se tratara. Además de tener las mejores vistas del pueblo Iglesia Parroquial de S. Andrés, sitúa a  orillas del río Mayor.

                                

Diseño, arte y un placer para el paladar. Si vas no pierdas la oportunidad de disfrutar de  un vino en tan magnífico escenario

Continuamos la ruta hacia Laguardia, donde se observa tímidamente la Bodega de Ysios desde las alturas su cubierta sinusoidal con la Sierra de Cantábria de fondo, sin dejarnos apreciar su grandiosidad hasta que te encuentras debajo de sus ondas. Santiago Calatrava, artífice de esta obra, adoptó la estrategia de dar un tratamiento volumétrico a la cubierta logrando un “movimiento estático” con el exterior, como si de olas sobre un mar de cepas se tratara. Además, los paneles de aluminio que conforman la cubierta contrastan con la cálida madera de cedro de la fachada, así el efecto de la luz solar acentúa su volumen.

       

Hay que comentar que tiene un asombroso parecido a las Escuelas de la Sagrada Familia de Gaudí, edificio construido en 1909

                                      

La curvatura de la cubierta se acentúa para marcar la centralidad de una bodega que parece que pudiera alargarse sin fin por los laterales. Esta centralidad se acentúa con un camino que desde los límites de la parcela de guía hasta la entrada, hacia ese gran  mirador. Su función es para un comedor de nivel superior para los visitantes, disfrutando de unas vistas increíbles a través de ventanas altas, en ángulo que le da una grandiosidad única, pone de manifiesto una perfecta alineación del edificio con la iglesia cerro de
Laguardia a una milla de distancia.

La última parada del viaje se encuentra en Samaniego, hacia las Bodegas Baigorri del arquitecto Iñaki Aspiazu Iza. Un diseño con criterios fundamentalmente enológicos, se proyectó un edificio vertical para permitir el transporte por efecto de la gravedad, evitando así someter a los caldos a medios mecánicos que pudieran alterar sus propiedades.

Se crea una plataforma que mediante una pasarela volada se accede a una caja acristalada vacía que acoge al visitante a la Bodega, aislada mediante una lámina de agua permite la percepción de una vista espléndida de la viñas circundantes, de la localidad de Samaniego y de la Sierra de Cantabria cómo si de un mirador fuera.

 Una gran escapada para cualquier amante de la arquitectura, el vino y la naturaleza.

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Acerca de Ana Jordán

Arquitecta Técnica _ Ingeniera de edificación _ Jefa de Obra
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9 respuestas a Arquitectura del vino

  1. aberenguerp dijo:

    Reblogueó esto en ** Caudete Food and Drink **y comentado:
    Enoturismo, bodegas únicas.

  2. andonibgon dijo:

    Parece de coña, pero esta noticia es cierta:
    http://inhabitat.com/nyc/new-york-by-gehrys-insanely-shiny-facade-sets-fire-to-local-buildings/

    Y con esto dejo clara mi opinión acerca de cuánto le importa a Gehry el entorno de sus edificios. Hay que saber cuándo hace falta crear un icono y cuándo no. Si nos pasamos de iconos en un mismo sitio, eso se convierte en la tienda de recuerdos de Disneylandia…

  3. Ana Jordán dijo:

    La gran pregunta que surge sobre el estilo arquitectónico de Ghery es si respeta el entorno y o simplemente hace edificios aislados rompiendo con lo establecido.
    Calatrava digamos que se deja influir por Gaudí hasta en las soluciones constructivas que se adaptaron. Si buscáis un poco más, hasta el saliente de la zona de la entrada tiene “un aire”. Como bien dice Andoni, el estilo sobrio del edificio es proporcional al magnífico entorno que le rodea.
    Por último, tuvimos la suerte de estar hace unos meses visitando Museo de Arte de la Prefectura de Hyogo, en Kobe. Pero esos parasoles más alargados estilo casetas de vigilantes de la playa, dirigidos al mar, no es tan exagerado en el cubo de vidrio como un gran mirador 360º a las viñas que lo rodean.
    Espero que pronto deje de ser algo pendiente. Para aprovechar el día cerca está el monasterio de Suso y monasterio de Yuso, patrimonio de la humanidad. Cuidado por que cierran los lunes….si yo fui un lunes!

  4. Para empezar, quiero darte la enhorabuena por éste primer post, Ana. Ya era hora de comenzar el proyecto, ¿verdad? Espero nuevos posts próximamente…

    Al contrario que vosotros, yo esta arquitectura del vino es algo que tengo pendiente desde hace meses y gracias al post he aclarado ideas. Por un lado, estoy con Andoni, el estilo de Ghery es como un sello que se estampa en el lugar y llega a una construcción formalmente desmesurada. Por otro, me sorprende gratamente que la segunda bodega que comentas, Ana, sea del mismísimo Calatrava. Las ondas me recuerdan a proyectos de Renzo Piano, tales como el Museo Las tres colinas del Zentrum Paul Klee en Suiza o el museo de Ciencias Naturales en California.

    La imagen de las últimas bodegas, sin embargo, me ha traído a la mente el Museo de Arte de la Prefectura de Hyogo de Tadao Ando (http://artmuseumsworldwide.com/files2010oct/Hyogo-Prefectural-Museum-of-Art.jpg).

    Un saludo bloggeros!

  5. andonibgon dijo:

    Otro punto de vista

    Visité estas bodegas hace unos meses, no sabiendo muy bien qué esperar. Cierto es, el Museo Guggenheim me pareció espectacular, y generó el denominado ‘Efecto Guggenheim’, a partir del cual todas las ciudades que buscaban aparecer en el mapa acudían a los grandes estudios de arquitectura para tener su propio icono.
    Cierto es también, que a raíz del éxito del Museo el propio Gehry se encasilló, y aparte de obras como la Dancing House, que mantienen su estilo siendo piezas con entidad propia, nos ‘sorprendía’ clonando su propia obra en la Sala de Conciertos Walt Disney en L.A. (http://artshopper.files.wordpress.com/2010/06/82301.jpg) y, en este caso, en las bodegas de El Ciego. El amigo Frank descubrió el titanio y le pasó lo que a Zaha con el Corian… que le pilló gusto.

    Por otro lado, Santiago Calatrava es un arquitecto al que le pongo muchísimas comillas, por eso no me esperaba que me gustara su correspondiente bodega. Después de fiascos como el puente de Zubizuri (1997) o la terminal para la Zona Cero, y de su propio encasillamiento tras la titánica Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia (1998), estas bodegas me parecen muy contenidas, con un gesto formal que se entiende maravillosamente al fijarse en el paisaje que le rodea, y unos materiales y colores que hacen honor al lugar y la función que ocupa. Muy bien Santi, ahí me has convencido.

    Las de Samaniego no las conocía, y me tienen muy buena pinta. Me recuerdan a alguna cosilla de Mies, como el edificio Bacardi, y a alguna otra cosilla de nuestros amigos orientales, con esos grandes aleros y esa entrada tan centrada, por no hablar ya del rollo Grecia Antigua, que también se le puede sacar por ahí! Muy interesante, me ha gustado, habrá que ir a verlo!

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